Taller – Estudio Amador 1 y 2

       
        Hay en la escultura de amador, a veces, una luminosidad limpia y cristalina en su trabajo del estudio-taller. Al resultado de este trabajo podríamos llamarlo “maquetas” pero sería en muchos casos desposeerlas de trascendencia y de materia esencial. En un número abrumador el espectador avezado las observa como esculturas acabadas y las dimensiona en un tamaño mayor.
En las esculturas de madera pintadas se trata de dotarlas de una pátina para llamar la atención de fuera de la forma y dotarlas individualmente de personalidad. Gran parte de estas esculturas vienen del mismo origen conceptual y del mismo origen material…. el “cajón de tacos” que viene desde el estudio de Carabanchel, pasó por el estudio del Barrio de El Zofío y acabó en el taller-estudio de Méntrida.
Esos tacos de madera vienen de su investigación sobre la desocupación del cubo en los años 70 que le proporcionaron un recurso constructivo añadido. amador desde la caja de tacos ya posee, matrices, piezas y esculturas. Sólo queda colocarlas, ensamblarlas y jugar un poco.
En las esculturas de hierro, bronce, aluminio y chapa no hay pátinas añadidas y efectos deliberadamente buscados. La escultura pide su propio acabado final. Siguen en el estudio-taller por su valor intrínseco y particular, si están en la estantería es para su contemplación, estudio y deleite. Para tener un punto donde dilucidar la idea creativa. A veces como simple almacenaje práctico de lo creado y otras veces como modelo de realización final. Son esculturas “manejables” y con acabados propios de joyería y lujosas cubiertas. Otra cara diversa y dinámica del estudio-taller.
 
Amador Rodríguez Calvo. 

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